Un
equipo de científicos italianos ha conseguido instalar una mano biónica y hacer
que obedezca a las órdenes del cerebro. El proceso funciona así: el
cerebro transmite a través de cuatro electrodos, cada uno de ellos provisto de
ocho canales, la orden de apretar el puño o mover el meñique. Esta mano pesa
dos kilos. Las fibras de los electrodos que se conectan con los nervios del
brazo son "biocompatibles" y son de una delgadez de diez
micromillones de milímetro. Gracias a estas conexiones, la mano del paciente
puede comunicarse perfectamente con su cerebro e, incluso, puede sentir.
Cosas que faltan:
- Implementar en el mercado esta idea, con el fin de ayudar a personas
discapacitadas.
- Reducir costos de venta para que sea accesible a una mayor gama de poblacion.
- Mejorar el software y el hardware del brazo de tal manera que el usuario
tenga un mejor control de él y no tengan limitaciones al momento de usarlo.
- Implementar esta tecnología no solo en los brazos, de tal manera que más
adelante se puedan hacer piernas y otras articulaciones de esta misma manera.
Investigadores de la Universidad de Monash en Australia están trabajando en
micro-robot diseñados para nadar a través del torrente sanguíneo humano. Apodado el
“Proteus” al igual que el submarino en miniatura que viajó a través del cuerpo en 1966
en película de ciencia ficción, Un viaje fantástico, el pequeño motor piezoeléctrico es
sólo 250 micrómetros o un cuarto de milímetro de ancho, alrededor de 2,5 veces el
diámetro de un humano pelo.
El micro-robot puede ser inyectado en el torrente sanguíneo a través de una
cirugía mínimamente invasiva, como una cirugía ocular o de cerebro.
A pesar de las evidentes ventajas de los procedimientos mínimamente invasivos
aún no es cien por ciento segura.
El micro-robot lleva diminutas cámaras y sensores, y podría acceder a partes del
cuerpo para tratar un derrame cerebral o alguna arteria dañada en el cerebro, que están
fuera del alcance de los catéteres.
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